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Es el numero de visita desde el 8/06/2007
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08 septiembre 2006

Trostky contra Trostky

Trosky textual y no rompan mas las pelotas, levantamiento del secreto bancario, solucion economicista ajustando los salarios a las ganacias,finaciamiento de la pequeña burguesia a mejor interes y muchas yerbas mas. Toda una imprecionante ingenieria de literatura "comunista" para nada original usada en pos del oportunismo y la contrarevolucion.


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Leon Trotsky

Programa de transición

LAS PREMISAS OBJETIVAS DE LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA

La situación política mundial del momento, se caracteriza, ante todo, por la crisis histórica de la dirección del proletariado. La premisa económica de la revolución proletaria ha llegado hace mucho tiempo al punto más alto que le sea dado alcanzar balo el capitalismo. Las fuerzas productivas de la humanidad han cesado de crecer. Las nuevas invenciones y los nuevos progresos técnicos no conducen a un acrecentamiento de la riqueza material. Las crisis de coyuntura, en las condiciones de la crisis social de todo el sistema capitalista, aportan a las masas privaciones y sufrimientos siempre mayores. El crecimiento de la desocupación ahonda a su vez la crisis financiera del Estado y mina los sistemas monetarios vacilantes. Los gobiernos, tanto democráticos como fascistas, van de una quiebra a la otra. La burguesía misma no ve una salida. En los países en que se vio obligada a hacer su última postura sobre la carta del fascismo marcha ahora con los ojos vendados hacia la catástrofe económica y militar. En los países históricamente privilegiados, vale decir, aquellos en que pueden aún permitirse el lujo de la democracia a cuenta de la acumulación nacional anterior (Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos) todos los partidos tradicionales del capital se encuentran en un estado de confusión que raya, por momentos, con la parálisis de la voluntad. El " New Deal," pese al carácter resuelto que ostentaba en el primer período sólo representa una forma particular de confusión, posible en un país donde la burguesía ha podido acumular inmensas riquezas. La crisis actual que está lejos aún de haber completado su curso, ha podido demostrar ya que la política del " New Deal ", en los EE.UU. como la política del frente popular en Francia, no ofrece salida alguna del impasse económico. El cuadro de las relaciones internacionales no tiene mejor aspecto. Bajo la creciente presión de ocaso capitalista los antagonismos imperialistas han alcanzado el límite más allá del cual los conflictos y explosiones sangrientas (Etiopía, España, Extremo Oriente, Europa Central...) deben confundirse infaliblemente en un incendio mundial. En verdad la burguesía percibe el peligro mortal que una nueva guerra representa para su dominación, pero es actualmente infinitamente menos capaz de prevenirla que en vísperas de 1914. Las charlatanerías de toda especie según las cuales las condiciones históricas no estarían todavía " maduras " para el socialismo no son sino el producto de la ignorancia o de un engaño consciente. Las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están maduras sino que han empezado a descomponerse. Sin revolución social en un próximo período histórico, la civilización humana está bajo amenaza de ser arrasada por una catástrofe. Todo depende del proletariado, es decir, de su vanguardia revolucionaria La crisis histórica de la humanidad se reduce a la dirección revolucionaria.

EL PROLETARIADO Y SU DIRECCION

La economía, el Estado, la política de la burguesía y sus relaciones internacionales están profundamente afectadas por la crisis social que caracteriza la situación pre­-revolucionaria de la sociedad. El principal obstáculo en el camino de la transformación de la situación pre-revolucionaria en revolucionaria consiste en el carácter oportunista de la dirección proletaria, su cobardía pequeño-burguesa y la traidora conexión que mantiene con ella en su agonía. En todos los países el proletariado está sobrecogido por una profunda inquietud. Grandes masas de millones de hombres vienen incesantemente al movimiento revolucionario, pero siempre tropiezan en ese camino con el aparato burocrático, conservador de su propia dirección. El proletariado español ha hechos desde abril de 1931 una serie de tentativas heroicas para tomar en sus manos el poder y la dirección de los destinos de la sociedad. No obstante, sus propios partidos (social-demócratas, stalinistas, anarquistas y POUM) cada cual a su manera han actuado a modo de freno y han preparado así el triunfo de Franco. En Francia, la poderosa ola de huelgas con ocupación de las fábricas, particularmente en junio de 1936, mostró bien a las claras que el proletariado estaba dispuesto a derribar el sistema capitalista. Sin embargo, las organizaciones dirigentes, socialistas, stalinistas y sindicalistas, lograron bajo la etiqueta del Frente Popular, canalizar y detener, por lo menos momentáneamente, el torrente revolucionario. La marca sin precedentes de huelgas con ocupación de fábricas y el crecimiento prodigiosamente rápido de los sindicatos industriales en los EE.UU. (el movimiento de la C.I.O.) son la expresión más indiscutible de la aspiración más instintiva de los obreros americanos a elevarse a la altura de la misión que la historia les ha asignado. Sin embargo, aquí también las organizaciones dirigentes, incluso la C.I.O. de reciente creación, hacen todo lo que pueden para detener y paralizar la ofensiva revolucionaria de las masas. El paso definitivo de la I.C. hacia el lado del orden burgués, su papel cínicamente contra-revolucionario en el mundo entero, particularmente en España, en Francia, en Estados Unidos y en los otros países "democráticos", ha creado extraor­dinarias dificultades suplementarias al proletariado mundial. Bajo el signo de la revolución de octubre, la política conservadora de los "Frentes Populares" conduce a la clase obrera a la impotencia y abre el camino al fascismo. Los "Frentes Populares" por una parte, el fascismo por otra, son los últimos recursos políticos del imperialismo en la lucha contra la revolución proletaria. No obstante, desde el punto de vista histórico, ambos recursos no son sino una ficción. La putrefacción del capitalismo continuará también bajo el gorro frigio en Francia como bajo el signo de la swástica en Alemania. Sólo el derrumbe de la burguesía puede constituir una salida. La orientación de las masas está determinada, por una parte, por las condiciones objetivas del capitalismo en descomposición, y de otra, por la política de traición de las viejas organizaciones obreras. De estos dos factores el factor decisivo, es, por supuesto, el primero; las leyes de la historia son más poderosas que los aparatos burocráticos. Cualquiera que sea la diversidad de métodos de los social traidores (de la legislación "social" de Blum a las falsificaciones judiciales de Stalin), no lograrán quebrar la voluntad revolucionaria del proletariado. Cada vez en mayor escala, sus esfuerzos desesperados para detener la rueda de la historia demostrarán a las masas que la crisis de la dirección del proletariado, que se ha transformado en la crisis de la civilización humana, sólo puede ser resuelta por la IV Internacional.

EL PROGRAMA MÍNIMO Y EL PROGRAMA DE TRANSICION

La tarea estratégica del próximo período -período pre-revolucionario de agitación , propaganda y organización- consiste en superar la contradicción entre la madurez de las condiciones objetivas de la revolución y la falta de madurez del proletariado y de su vanguardia (confusión y descorazonamiento de la vieja dirección, falta de experiencia de la joven). Es preciso ayudar a la masa, en el proceso de la lucha, a encontrar el puente entre sus reivindicaciones actuales y el programa de la revolución socialista. Este puente debe consistir en un sistema de reivindicaciones transitorias, partiendo de las condiciones actuales y de la conciencia actual de amplias capas de la clase obrera a una sola y misma conclusión: la conquista del poder por el proletariado. La social-democracia clásica que desplegó su acción en la época del capitalismo progresivo, dividía su programa en dos partes independientes una de otra; el programa mínimo, que se limitaba a algunas reformas en el cuadro de la sociedad burguesa y el programa máximo, que prometía para un porvenir indeterminado el reemplazo del capitalismo por el socialismo. Entre el programa máximo y el programa mínimo no existía puente alguno. La social-democracia no tenía necesidad de ese puente, porque sólo hablaba de socialismo los días de fiesta.
(atenti, dice que la socialdemocracia tenia un plan socialista)
La Internacional Comunista ha entrado en el camino de la social democracia en la época del capitalismo en descomposición, cuando a éste no le es posible tratar de reformas sociales sistemáticas, ni de la elevación del nivel de vida de las masas; cuando la burguesía retoma cada vez con la mano derecha el doble de los que diera con la izquierda (impuestos, derechos aduaneros, inflación "deflación", vida cara, desocupa­ción, reglamentación policíaca de las huelgas, etc.); cuando cualquier reivindicación seria del proletariado y hasta cualquier reivindicación progresiva de la pequeña burguesía, conducen inevitablemente más allá de los límites de la propiedad capitalista y del Estado burgués.
(atenti, dice que la pequeña burguesia, tiene reivindicaciones, mas alla de los limites del
capitalismo y el estado burgues)
El objetivo estratégico de la IV Internacional no consiste en reformar el capitalismo, sino en derribarlo. Su finalidad política es la conquista del poder por el proletariado para realizar la expropiación de la burguesía. Sin embargo, la obtención de este objetivo estratégico es inconcebible sin la más cuidadosa de las actitudes respecto de todas las cuestiones de táctica, inclusive las pequeñas y parciales. Todas las fracciones del proletariado, todas sus capas, profesionales y grupos deben ser arrastradas al movimiento revolucionario. Lo que distingue a la época actual, no es que exima al partido revolucionario del trabajo prosaico de todos los días, sino que permite sostener esa lucha en unión indisoluble con los objetivos de la revolución La IV Internacional no rechaza las del viejo programa "mínimo" en la medida en que ellas han conservado alguna fuerza vital. Defiende incansablemente los derechos democráticos de los obreros y sus conquistas sociales, pero realiza este trabajo en el cuadro de una perspectiva correcta, real, vale decir, revolucionaria. En la medida en que las reivindicaciones parciales -"mínimum"- de las masas entren en conflicto con las tendencias destructivas y degradantes del capitalismo decadente -y eso ocurre a cada paso, la IV Internacional auspicia un sistema de reivindicaciones transitorias, cuyo sentido es el de dirigirse cada vez más abierta y resueltamente contra las bases del régimen burgués. El viejo "programa mínimo" es constantemente superado por el programa de transición cuyo objetivo consiste en una movilización sistemática de las masas para la revolución proletaria.
ESCALA MOVIL DE LOS SALARIOS Y ESCALA MOVIL DE LAS HORAS DE TRABAJO
En las condiciones del capitalismo en descomposición, las masas continúan viviendo la triste vida de los oprimidos, quienes, ahora más que nunca, están amenazados por el peligro de ser arrojados en abismo del pauperismo. Están obligados a defender su pedazo de pan ya que no pueden aumentarlo ni mejorarlo. No es posible ni necesario enumerar las diversas reivindicaciones parciales que surgen a cada rato de circunstancias concretas, nacionales, locales, profesionales. Pero dos calamidades económicas fundamentales, a saber: la desocupación y la carestía de la vida, exigen consignas y métodos generales de lucha. La IV Internacional declara una guerra implacable a la política de los capitalistas, que es, en gran parte, la de sus agentes, los reformistas, tendiente a hacer recaer sobre los trabajadores todo el fardo del militarismo, de la crisis, del desorden de los sistemas monetarios y demás calamidades de la agonía capitalista. Reivindica el derecho al trabajo y una existencia digna para todos. Ni la inflación ni la estabilización monetaria pueden servir de consignas al proletariado porque son las dos caras de una misma moneda. Contra la carestía de la vida que, a medida que la guerra se aproxima, se acentuará cada vez más, sólo es posible luchar con una consigna: la escala móvil de los salarios. Los contratos colectivos de trabajo deben asegurar el aumento automático de los salarios correlativamente con la elevación del precio de los artículos de consumo.

(atenti no es necesario la estabilidad monetaria, combatienddo el deficit fiscal, la corrupcion,etc sino la solucion economicista, a que nos tienen, acostubrados los burocratas de turno) Bajo pena de entregarse voluntariamente a la degeneración, el proletariado no puede tolerar la transformación de una multitud creciente de obreros en desocupados crónicos, en menesterosos que viven de las migajas de una sociedad en descomposición. El derecho al trabajo es el único derecho que tiene el obrero en una sociedad fundada sobre la explotación. No obstante se le quita ese derecho a cada instante. Contra la desocupación, tanto de "estructura" como de "coyuntura" es preciso lanzar la consigna de la escala móvil de las horas de trabajo
(atenti, no es necesario nacionalizar recursos naturales para garantizar pleno empleo, sino trabajar mucho menos, para repartir el trabajo. Un vago total. ja!).
Los sindicatos y otras organizaciones de masas deben ligar a aquellos que tienen trabajo con los que carecen de él, por medio de los compromisos mutuos de la solidaridad. El trabajo existente es repartido entre todas las manos obreras existentes y es así como se determina la duración de la semana de trabajo. El salario, con un mínimo estrictamente asegurado sigue el movimiento de los precios. No es posible aceptar ningún otro programa para el actual período de transición. Los propietarios y sus abogados demostrarán "la imposibilidad de realizar" estas reivindicaciones. Los capitalistas de menor cuantía, sobre todo aquellos que marchan a la ruina, invocarán además sus libros de contabilidad. Los obreros rechazarán categóricamente esos argumentos y esas referencias. No se trata aquí del choque "normal" de intereses materiales opuestos. Se trata de preservar al proletariado de la decadencia, de la desmoralización y de la ruina. Se trata de la vida y de la muerte de la única clase creadora y progresiva y, por eso mismo, del porvenir de la humanidad. Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, no le queda otra que morir (atenti, el capitalismo es inviable, si los trabajadores no tuvieran reivindicaciones y la plusvalia no se realizaria, por el mismo, consumo de los burgueses, si los trabajadores, decidirian hacerlo gratis)
. La "posibilidad" o la "imposibilidad" de realizar las reivindicaciones es, en el caso presente, una cuestión de relación de fuerzas que sólo puede ser resuelta por la lucha. Sobre la base de esta lucha, cualesquiera que sean los éxitos prácticos inmediatos, los obreros comprenderán, en la mejor forma, la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista.

LOS SINDICATOS EN LA EPOCA DE TRANSICION

En la lucha por las reivindicaciones parciales y transitorias, los obreros necesitan, ahora más que nunca, organizaciones de masa, ante todo sindicatos. El auge de los sindicatos en Francia y en los Estados Unidos es la mejor respuesta a las doctrinas ultra-izquierdistas que predicaban que los sindicatos estaban "fuera de época". Los Bolchevique Leninistas se encuentran en las primeras filas de todas las formas de lucha, aún allí donde se trata de los intereses de los más modestos de la clase obrera. Toman parte activa en la vida de los sindicatos de masa, preocupándose de robustecer y acrecentar su espíritu de lucha. Luchan implacablemente contra toda las tentativas de someter los sindicatos al estado burgués y de maniatar al proletariado con "el arbitraje obligatorio" y todas las demás formas de intervención policial, no sólo son fascistas sino también "democráticas". Solamente sobre la base de ese trabajo es posible luchar con buen éxito en el seno de los sindicatos contra la burocracia reformista incluidos los stalinistas. Las tentativas sectarias de crear o mantener pequeños sindicatos "revolucionarios" como una segunda edición del partido, significa en el hecho la lucha por la dirección de la clase obrera. Hace falta plantear aquí como un principio inconmovible: el auto-aislamiento cobarde fuera de los sindicatos de masas, equivalente a la traición a la revolución, es incompatible con la pertenencia a la IV internacional. (atenti, no es fundamental, el fin ultimo del comunismo, tal como dijo Marx, romper con el sistema, cambiando el consumo que hacemos de nuestras vidas. Es necesario prohibir la mantencion y creacion de pequeños sindicatos).

Al mismo tiempo la IV Internacional rechaza y condena resueltamente todo fetichismo de los sindicatos, propio de los treadeunionistas y de los sindicalistas.
a) Los sindicatos no tienen, y, por sus objetivos, su composición y el carácter de su reclutamiento, no pueden tener un programa revolucionario acabado; por eso no pueden sustituir al partido. La creación de partidos revolucionarios nacionales, secciones de la IV Internacional, es el objetivo central de la época de transición. (atenti, no es el partido y no alcanzan los partidos existentes, para la revolucion, que hay que crear mas. ja!)
b) Los sindicatos, aún los más poderoso, no abarcan más del 20 al 25% de la clase obrera y por otra parte, sus capas más calificadas y mejor pagadas. La mayoría más oprimida de la clase obrera no es arrastrada a la lucha sino episódicamente en los períodos de auge excepcional del movimiento obrero. En estos momentos es necesario crear organizaciones ad-hoc, que abarquen toda la masa en lucha los comités de huelga, los comités de fábrica, y en fin, los soviets.
c) En tanto que organizaciones de las capas superiores del proletariado, los sindicatos, como lo atestigua toda la experiencia histórica, comprendida en ella la experiencia fresca aún de los sindicatos anarco-sindicalistas de España, desenvuelven poderosas tendencias a la conciliación con el régimen democrático burgués. En los períodos agudos de lucha de clases, los aparatos dirigentes de los sindicatos se esfuerzan por convertirse en amos del movimiento de masas para domesticarlo. Esto se produce ya en ocasión de simples huelgas, sobre todo con la ocupación de las fábricas, que sacuden los principios de la propiedad burguesa. En tiempo de guerra o de revolución, cuando la situación de la burguesía se hace particularmente difícil, los jefes de los sindicatos se transforman ordinariamente en ministros burgueses.
Por todo lo que antecede las secciones de la IV Internacional deben esforzarse constantemente no sólo en renovar el aparato de los sindicatos proponiendo atrevida y resueltamente en los momentos críticos nuevos líderes dispuestos a la lucha en lugar de funcionarios rutinarios y carreristas, sino también de crear en todos los casos en que sea posible, organizaciones de combate autónomas que respondan mejor a los objetivos de la lucha de masas contra la sociedad burguesa, sin arredrarse, si fuese necesario, frente a una ruptura abierta con el aparato conservador de los sindicatos. Si es criminal volver la espalda a las organizaciones de masas para contentarse con ficciones sectarias, no es menos criminal tolerar pasivamente la subordinación del movimiento revolucio­nario de las masas al contralor de pandillas burocráticas abiertamente reaccionarias o conservadoras disfrazadas de "progresistas". El sindicato no es un fin en sí, sino sólo uno de los medios a emplear en la marcha hacia la revolución proletaria.LOS COMITES DE FABRICAEI movimiento obrero de la época de transición no tiene un carácter regular e igual sino afiebrado y explosivo. Las consignas, lo mismo que las formas de organización, deben ser subordinadas a ese carácter del movimiento. Huyendo de la rutina como de la peste, la dirección debe prestar atención a la iniciativa de las masas. Las huelgas con ocupación de fábricas, una de las más recientes manifestaciones de esta iniciativa, rebasan los límites del régimen capitalista normal. Independientemente de las reivindicaciones de los huelguistas, la ocupación temporaria de las empresas asesta un golpe al ídolo de la propiedad capitalista. Toda huelga de ocupación plantea prácticamente el problema de saber quién es el dueño de la fábrica: el capitalista o los obreros. (atenti, alerta, cooperativismo?)
Si la ocupación promueve esta cuestión episódicamente, el comité de fábrica da a la misma una expresión organizada. Elegido por todos los obreros y empleados de la empresa, el comité de fábrica crea de golpe un contrapeso a la voluntad de la administración. A la crítica reformista de los patrones del viejo tipo, los "patrones de derecho divino", del género de Ford, frente a los "buenos" explotadores "democráticos", nosotros oponemos la consigna de los comités de fábrica como centro de lucha contra unos y otros. Los burócratas de los sindicatos se opondrán, por regla general, a la creación de comités, del mismo modo que se oponen a todo paso atrevido en el camino de la movilización de las masas. Sin embargo, su oposición será tanto más fácil de quebrar cuanto mayor sea la extensión del movimiento. Allí donde los obreros de la empresa están ya en los períodos "tranquilos" totalmente comprendidos en los sindicatos, el comité coincidirá formalmente con el órgano del sindicato, pero renovará su compo­sición y ampliará sus funciones. Sin embargo, el principal significado de los comités es el de transformarse en estados mayores para las capas obreras que, por lo general, el sindicato no es capaz de abarcar. Y es precisamente de esas capas más explotadas de donde surgirán los destacamentos más afectos a la revolución. A partir del momento de la aparición del comité de fábrica, se establece de hecho una dualidad de poder. Por su esencia ella tiene algo de transitorio porque encierra en sí dos regímenes inconciliables: el régimen capitalista y el régimen proletario. (atenti, mas cooperativismo? negacion de la economia politica, como idea fundamental, para que la propiedad comun capitaleze a la privada?) La principal importancia de los Comités de Fábrica consiste precisamente en abrir un período pre-revolucionario, ya que no directamente revolucionario, entre el régimen burgués y el régimen proletario. Que la propaganda por los Comités de Fábrica no es prematura ni artificial, lo demuestra del mejor modo la ola de ocupación de fábricas que se ha desencadenado en algunos países. Nuevas olas de ese género son inevitables en un porvenir próximo. Es preciso iniciar una campaña en pro de los comités de fábricas para que los acontecimientos no se tomen de improviso.

EL "SECRETO COMERCIAL" Y EL CONTROL OBRERO SOBRE LA INDUSTRIA

El capitalismo liberal basado en la concurrencia y la libertad de comercio se ha eclipsado en el pasado. El capitalismo monopolizador que lo reemplazó, no solamente no ha reducido la anarquía del mercado, sino que, por el contrario, le ha dado un carácter particularmente convulsivo. La necesidad de un "control" sobre la economía, de una "dirección" estatal, de una "planificación" es reconocida ahora - al menos verbalmente - por casi todas las corrientes del pensamiento burgués y pequeño-burgués, desde el fascismo hasta la social-democracia. Para el fascismo se trata sobre todo de un pillaje "planificado" del pueblo con fines militares. Los social-demócratas tratan de desagotar el océano de la anarquía con la cuchara de una "planificación" burocrática. Los ingenieros y los profesores tratan de convertirse en tecnócratas. Los gobiernos democráticos tropiezan en sus tentativas tímidas de "reglamentación" con el sabotaje insuperable del gran capital. El verdadero nexo entre explotadores y "controladores" democráticos se revela en el hecho de que los señores "reformadores" poseídos de una santa emoción, se detienen en el umbral de los trusts con sus "secretos" industriales y comerciales. Aquí reina el principio de "no intervención". Las cuentas entre el capital aislado y la sociedad constituyen un secreto del capitalismo: la sociedad no tiene nada que ver con ellas. El "secreto" comercial se justifica siempre, como en la época del capitalismo liberal, por los intereses de la "concurrencia". En realidad los trusts no tienen secretos entre sí. El secreto comercial de la época actual es un constante complot del capital monopolizador contra la sociedad. Los proyectos de limitación del absolutismo de los "patrones de derecho divino" seguirán siendo lamentables farsas mientras los propietarios privados de los medios sociales de producción puedan ocultar a los productores y, a los consumidores la mecánica de la explotación, del pillaje y del engaño. La abolición del "secreto comercial" es el primer paso hacia un verdadero control de la industria.
(atenti, no es necesario las nacionalizaciones y "El capital" para dirigir la revolucion. Sino aprender los mecanismos de la explotacion. Mas cooperativismo?) Los obreros no tienen menos derechos que los capitalistas a conocer los "secretos" de la empresa, de los trusts, de las ramas de las industrias, de toda la economía nacional en su conjunto. Los bancos, la industria pesada y los transportes centralizados deben ser los primeros sometidos a observación. Los primeros objetivos del control obrero consisten en aclarar cuales son las ganancias y gastos de la sociedad, empezando por la empresa aislada, determinar la verdadera parte del capitalismo aislado y de los capitalistas en conjunto en la renta nacional, desenmascarar las combinaciones de pasillo y las estafas de los bancos y de los trusts; revelar, en fin, ante la sociedad el derroche espantoso de trabajo humano que resulta de la anarquía del capitalismo y de la exclusiva persecución de la ganancia. (confirmado, cooperativismo puro, la sociedad tiene "ganancias" y "gastos")
Ningún funcionario del estado burgués puede llevar a cabo esa tarea, cualesquiera que sean los poderes de que fuera investido. El mundo entero ha observado la impotencia del presidente Roosevelt y del presidente del consejo León Blum frente al complot de las "60" o de las "200" familias de sus respectivos países. Para quebrar la resistencia de los explotadores se requiere la presión del proletariado. Los comités de fábrica y solamente ellos pueden asegurar un verdadero control sobre la producción llamando en su ayuda como consejeros y no como tecnócratas a los especialistas honestos y afectos al pueblo: contadores, estadísticos, ingenieros, sabios, etc... En particular la lucha contra la desocupación es inconcebible sin una amplia y atrevida organización de "grandes obras públicas". (atenti, otra improvizacion nada original, para combatir, la desocupacion, ya no es, repartir las horas de trabajo y mucho menos la nacionalizacion de recursos naturales)
Pero las grandes obras no pueden tener una importancia durable y progresiva, tanto para la sociedad como para los desocupados, si no forman parte de un plan general, trazado para un período de varios años. En el cuadro de un plan semejante los obreros reivindicarán la vuelta al trabajo, por cuenta de la sociedad, en las empresas privadas cerradas a causa de la crisis. El control obrero en tales casos sería sustituido por una administración directa por parte de los obreros. La elaboración de un plan económico, así sea el más elemental, desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores y no de los explotadores, es inconcebible sin control obrero, sin que la mirada de los obreros penetre a través de los resortes aparentes y ocultos de la economía capitalista. Los comités de las diversas empresas deben elegir, en reuniones oportunas, comités de trusts, de ramas de la industria, de regiones económicas, en fin, de toda la industria nacional, en conjunto. En esa forma, el control obrero pasará a ser la escuela de la economía planificada. (atenti, mas cooperativismo? la escuela de la planificacion, no es la economia-politica, es decir, los trabajdores comunistas, sino, "trabajadores" avezados en la administracion de las empresas y trust)
Por la experiencia del control, el proletariado se preparará para dirigir directamente la industria nacionalizada cuando la hora haya sonado. A los capitalistas, especialmente aquellos de pequeña y mediana importancia que, a veces, proponen ellos mismos abrir sus libros de cuentas ante los obreros - sobre todo para demostrarles la necesidad de reducir los salarios - los obreros deberán responderles que lo que a ellos les interesa no es la contabilidad de los quebrados o de los semi-quebrados aislados, sino la contabilidad de todos los explotadores. Los obreros no pueden ni quieren adaptar su nivel de vida a los intereses de los capitalistas aislados convertidos en víctimas de su propio régimen. (atenti capitalistas aislados," pobres victimas")La tarea consiste en reconstruir todo el sistema de producción y de distribución sobre principios más racionales y más dignos. Si la abolición del secreto comercial es la condición necesaria de control obrero, ese control representa el primer paso en el camino de la dirección socialista de la economía.(no tiene desperdicio, la revolucion consiste en "reconstruir" el sistema de produccion y de distribucion y no en socializacion de la produccion y consumo por valores de uso, por el trabajo)

LA EXPROPIACION DE CIERTOS GRUPOS DE CAPITALISTAS

El programa socialista de la expropiación, vale decir, de la destrucción política de la burguesía y de la liquidación de su dominación económica, no puede, en ningún caso, constituir un obstáculo en el presente período de transición, bajo diversos pretextos, a la reivindicación de la expropiación de ciertas ramas de la industria, vitalísima para la existencia nacional de los grupos más parasitarios de la burguesía. Así, a las prédicas quejumbrosas de los señores demócratas sobre la dictadura de las "60" familias de los Estados Unidos o de las "200" familias de Francia nosotros oponemos la reivindicación de la expropiación de esos 60 o 200 señores feudales del capitalismo. De igual modo reivindicamos la expropiación de las compañías monopolizadoras de la industria de guerra, de los ferrocarriles, de las más importantes fuentes de materias primas, etc... La diferencia entre estas reivindicaciones y la consigna reformista demasiado vieja de "nacionalización" consiste en que: 1) Nosotros rechazamos la indemnización; 2) Prevenimos a las masas contra los charlatanes del Frente Popular que, mientras proponen la nacionalización en palabras, siguen siendo, en los hechos, los agentes del capital; 3) Aconsejamos a las masas a contar solamente con su fuerza revolucionaria; 4) ligamos el problema de la expropiación a la cuestión del poder obrero y campesino. La necesidad de lanzar la consigna de la expropiación en la agitación cotidiana, por consecuencia, de una manera fraccionada, y no solamente desde un punto de vista de propaganda, bajo su forma general, es provocada porque las diversas ramas de la industria se encuentran en un distinto nivel de desarrollo, ocupan lugares diferentes en la vida de la sociedad y pasan por diferentes etapas de la lucha de clases. Sólo el ascenso revolucionario general del proletariado puede poner la expropiación general de la burguesía en el orden del día. El objeto de las reivindicaciones transitorias es el de preparar al proletariado a la resolución de esta tarea.

LA EXPROPIACION DE LOS BANCOS PRIVADOS Y LA ESTATIZACION DEL SISTEMA DE CREDITOS

El imperialismo significa la dominación del capital financiero. Al lado de los consorcios y de los trusts y frecuentemente arriba de ellos, los bancos concentran en sus manos la dirección de la economía. En su estructura, 105 bancos reflejan bajo una forma concentrada, toda la estructura del capitalismo contemporáneo: combinan la tendencia al monopolio con la tendencia a la anarquía. Organizan milagros de técnica, empresas gigantescas, trusts potentes y organizan también la vida cara, las crisis y la desocupación. Imposible dar ningún paso serio hacia adelante en la lucha contra la arbitrariedad monopolista y la anarquía capitalista si se dejan las palancas de comando de los bancos en manos de los bandidos capitalistas. Para crear un sistema único de inversión y de crédito, según un plan racional que corresponda a los intereses de toda la nación es necesario unificar todos los bancos en una institución nacional única. Sólo la expropiación de los bancos privados y la concentración de todo el sistema de crédito en manos del Estado pondrá en las manos de éste los medios necesarios, reales, es decir materiales, y no solamente ficticios y burocráticos, para la planificación económica. La expropiación de los bancos no significa en ningún caso la expropiación de los pequeños depósitos bancarios. Por el contrario para los pequeños depositantes la banca del Estado única podrá crear condiciones más favorables que los bancos privados. De la misma manera sólo la banca del Estado podrá establecer para los campesinos, los artesanos y pequeños comerciantes condiciones de crédito privilegia­do, es decir, barato. Sin embargo, lo más importante es que, toda la economía, en primer término la industria pesada y los transportes, dirigida por un Estado mayor financiero único, sirva a los intereses vitales de los obreros y de todos los otros trabajadores. No obstante, la estatización de los bancos sólo dará resultados favorables si el poder estatal mismo pasa de manos de los explotadores a manos de los trabajadores.(atenti, en el socialismo habra una patria financiera, credito en dinero. Mas cooperativismo? o inescrupolocidad?)

PIQUETES DE HUELGA, DESTACAMENTO DE COMBATE, MILICIA OBRERA, EL ARMAMENTO DEL PROLETARIADO

Las huelgas con ocupación de fábricas son una muy seria advertencia dirigida por las masas no sólo a la burguesía sino también a las organizaciones obreras, comprendida la cuarta Internacional. En 19l9-1920, los obreros italianos ocuparon, por su propia iniciativa las fábricas señalando así a sus propios "jefes" la llegada de la revolución social. Los "jefes" no tomaron en cuenta la advertencia. Los resultados fueron la victoria del fascismo. (sin palabras)

Las huelgas con ocupación no son todavía la toma de la fábrica a la manera italiana: pero son un paso decisivo en este camino. La crisis actual puede exacerbar extremadamente la marcha de la lucha de clases y precipitar el desenlace. No hay que creer sin embargo que una situación revolucionaria surge repentinamente. En realidad su aproximación será señalada por toda una serie de convulsiones. La ola de huelgas con ocupación de fábricas es precisamente una de ellas. La tarea de las secciones de la Cuarta Internacional es de ayudar a la vanguardia proletaria a comprender el carácter general y los ritmos de nuestra época y fecundar a tiempo la lucha de masas con consignas cada vez más resueltas y con medidas de organización para el combate. La exacerbación de la lucha del proletariado significa la exacerbación de los métodos de resistencia por parte del capital. Las nuevas olas de huelgas con ocupación de fábricas pueden provocar y provocarán infaliblemente enérgicas medidas de reacción por parte de la burguesía. El trabajo preparatorio se conduce desde ahora en los estados mayores de los trusts. ¡Desgraciadas las organizaciones revolucionarias, desgraciado el proletariado si se deja tomar nuevamente de improviso! La burguesía no se limita en ninguna parte a utilizar solamente la policía y el ejército oficiales. En los Estados Unidos, incluso en los períodos de "calma", mantiene destacamentos amarillos y bandas armadas de carácter privado en las fábricas. Es preciso agregar ahora las bandas de nazis norteamericanas. La burguesía francesa en cuanto sintió la proximidad del peligro movilizó los destacamentos fascistas semilegales e ilegales, hasta en el interior del ejército oficial. Bastará que los obreros ingleses aumenten de nuevo su empuje para que de inmediato las bandas de Lord Mosley se dupliquen, tripliquen, decupliquen en número e inicien una cruzada sangrienta contra los obreros. La burguesía advierte claramente que en la época actual la lucha de clases infaliblemente tiende a transformarse en guerra civil. Los magnates y los lacayos del capital han aprendido en los ejemplos de Italia, Alemania, Austria y otros países, mucho más que los jefes oficiales del proletariado Los políticos de la Segunda y la Tercera Internacional, al igual que los burócratas de los sindicatos conscientemente cierran los ojos ante el ejército privado dc la burguesía, pues de lo contrario no podrían mantener ni durante 24 horas su alianza con ella. Los reformistas inculcan sistemáticamente a los obreros la idea de que la sacrosanta democracia está más segura allí donde la burguesía se halla armada hasta los dientes y los obreros desarmados. La Cuarta Internacional tiene el deber de acabar de una vez por todas con esta política servil. Los demócratas pequeño-burgueses incluso los social-demócratas, los socialistas y los anarquistas gritan más estentóreamente acerca de la lucha con el fascismo cuanto más cobardemente capitulan ante el mismo. Las bandas fascistas sólo pueden ser contrarrestadas victoriosamente por los destacamentos de obreros armados que sienten tras de sí el apoyo de millones de trabajadores. La lucha contra el fascismo no se inicia en la redacción de una hoja liberal, sino en la fábrica y termina en la calle. Los elementos amarillos y los gendarmes privados en las fábricas son las células fundamentales del ejército del fascismo. Los piquetes de huelgas son las células fundamentales del ejército del proletariado. Por allí es necesario empezar. Es preciso inscribir esta consigna en el programa del ala revolucionaria de los sindicatos. En todas partes donde sea posible, empezando por las organizaciones juveniles, es preciso constituir prácticamente milicias de autodefensa, adiestrándolas en el manejo de las armas. La nueva ola del movimiento de masas no sólo debe servir para aumentar el número de esas milicias, sino también para unificarlas por barrios, ciudades y regiones Es preciso dar una expresión organizada al legítimo odio de los obreros en contra de los elementos rompehuelgas, las bandas de pistoleros y de fascistas. Es preciso lanzar la consigna de la milicia obrera como única garantía seria de la inviolabilidad de las organizaciones, las reuniones y la prensa obrera. Sólo gracias a un trabajo sistemático, constante, incansable valiente en la agitación y en la propaganda, siempre en relación con la experiencia de la masa misma, pueden extirparse de su conciencia las tradiciones de docilidad y pasividad: educar destacamentos de heroicos combatientes, capaces de dar el ejemplo a todos los trabajadores, infligir una serie de derrotas tácticas a las bandas de la contrarrevolución, aumentar la confianza en sí mismos de los explotados, desacreditar el fascismo a los ojos de la pequeña burguesía y despejar el camino para la conquista del poder para el proletariado.
(atenti, resulta que la conciencia de la"pequeña burguesia", precisamente la que sucumbe, bajo el gran capital, no es la preparacion de la masa literaria que produce el facismo)
Engels definía el Estado "destacamentos de elementos armados". El armamento del proletariado es un factor integrante indispensable de su lucha emancipadora. Cuando el proletariado lo quiera, hallará los caminos y los medios para armarse. También en este dominio la dirección incumbe naturalmente a las secciones de la Cuarta Internacional.

LA ALIANZA DE LOS OBREROS Y DE LOS CAMPESINOS

El obrero agrícola es, en la aldea, el hermano y el compañero del obrero de la industria. Son dos partes de una sola y misma clase. Sus intereses son inseparables. (atenti, el obrero agricola es el
hermano y no el socio del obrero industrial) El programa de las reivindicaciones transitorias de los obreros industriales es también, con tales o cuales cambios, el programa del proletariado agrícola. Los campesinos (chacareros) representan otra clase: es la pequeña burguesía de la aldea. La pequeña burguesía se compone de diferentes capas, desde los semi-propietarios hasta los explotadores. De acuerdo con esto, la tarea política del proletariado de la industria consiste en llevar la lucha de clases a la aldea: solamente así podrá separar sus aliados de sus enemigos. Las peculiaridades del desarrollo nacional de cada país hallan su más viva expresión en la situación de los campesinos y parcialmente de la pequeña burguesía de la ciudad (artesanos y comerciantes) porque estas clases, por numerosas que sean, representan en el fondo sobrevivencias de formas precapitalistas de la producción. Las secciones de la Cuarta Internacional deben, de la forma más concreta posible, elaborar programas de reivindicaciones transitorias para los campesinos (chacareros) y la pequeña burguesía de la ciudad correspondiente a las condiciones de cada país. Los obreros avanzados deben aprender a dar respuestas claras y concretas a los problemas de sus futuros aliados. En tanto siga siendo el campesino un pequeño productor "independiente", tiene necesidad de crédito barato, de precios accesibles para las máquinas agrícolas y los abonos, de condiciones favorables de transportes, de una organización honesta para las negociaciones de los productos agrícolas. Sin embargo los bancos, los trusts, los comerciantes extorsionan al campesinado por todas partes. Sólo los campesinos pueden reprimir este pillaje, con la ayuda de los obreros. Es necesario que entren a actuar comités de chacareros pobres que, en común con los comités obreros y los comités de empleados de banco, tomaran en sus manos el control de las operaciones de transporte, de crédito y de comercio que interesan a la agricultura. Invocando de manera mentirosa las "excesivas" exigencias de los obreros, la gran burguesía convierte artificialmente el problema del precio de las mercaderías en una cuña que introduce luego entre los obreros y los campesinos, entre los obreros y la pequeña burguesía de las ciudades. Los campesinos, el artesano y el pequeño comerciante, a diferencia del obrero, del empleado y del pequeño funcionario no pueden reclamar un aumento del salario paralelo al aumento de los precios. La lucha burocrática oficial contra la carestía de la vida no sirve más que para engañar a las masas. Los campesinos, los artesanos y los comerciantes, sin embargo, en su condición de consumidores, deben tomar una participación activa, junto con los obreros, en la política de los precios. A las prédicas de los capitalistas relativas a los gastos de producción, de transporte y de comercio, los consumidores deben responder: "muestren vuestros libros, exigimos el control sobre la política de los precios".(ja,ja! increible, no vivio para verlo. Quien no esta arto, de la personificacion del capital?)
Los órganos de este control deben ser los comités de vigilancia de los precios, formados por delegados de las fábricas, los sindicatos, las cooperativas, las organizaciones de campesinos, los elementos de la pequeña burguesía pobre de las ciudades, de los trabajadores del servicio doméstico, etc... De este modo los obreros demostrarán a los campesinos que la razón de la elevación de los precios no consiste en los salarios altos sino en las ganancias excesivas de los capitalistas y en el derroche de la anarquía capitalista.(el aumento de los precios, no es
por el deficit fiscal y el creciente nivel de emicion de credito en dinero, que revalua constantemente el capital, sino una epoca de bonanza que vive toda la burguesia)
El programa de la nacionalización de la tierra y de la colectivización de la agricultura debe formularse de tal manera que excluya radicalmente la idea de la expropiación de los campesinos pobres o de la colectivización forzosa. El campesino continuará siendo el campesino de su lote de tierra mientras él mismo lo considere necesario y posible. Para rehabilitar el programa socialista a los ojos de los campesinos es preciso desenmascarar implacablemente los métodos stalinistas de colectivización, dictados por intereses de la burocracia y no los intereses de los campesinos y de los obreros. La expropiación de los expropiadores tampoco significa el despojo forzoso de los artesanos pobres y de los pequeños comerciantes. Por el contrario, el control de los obreros sobre los bancos y los trusts, y con mayor razón la nacionalización de estas empresas, puede crear para la pequeña burguesía de la ciudad condiciones incompara­blemente más favorables de crédito, de compra y venta, que bajo la dominación ilimitada de los monopolios la dependencia de esas empresas respecto del capital privado será sustituida por la dependencia respecto al Estado, cuya atención a las necesidades de sus pequeños copartícipes y agentes será tanto mayor cuanto más riguroso sea el control de los obreros sobre el mismo. La participación práctica de los campesinos explotados en el control de las distintas ramas de la economía permitirá a los campesinos decidir por sí mismo el problema de saber si les conviene o no sumarse al trabajo colectivo de la tierra, en qué plazos y en qué escala. Los obreros de la industria se comprometen a aportar en este camino toda su colaboración a los campesinos por intermedio de los sindicatos, de los comités de fábrica y, sobre todo, del gobierno obrero y campesino. La alianza que el proletariado propone no a las clases medias en general, sino a las capas explotadas de la ciudad y el campo, contra todos los explotadores, e incluso los explotadores "medios", no puede fundarse en la coacción, sino solamente en un libre acuerdo que debe consolidarse en un "pacto" especial. Este "pacto" es precisamente el programa de reivindicaciones transitorias, libremente aceptado por las dos partes

La página de Ernesto Che Guevara

He nacido en la Argentina; no es un secreto para nadie.
Soy cubano y también soy argentino y, si no se ofenden las
ilustrísimas señorías de Latinoamérica, me siento tan patriota de Latinoamérica, de cualquier país de Latinoamérica, como el que más y, en el momento en que fuera necesario, estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, sin explotar a nadie.

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Última revisión: 19/12/04

Democracia en Cuba, socialista y superior



Pueblo, ese elector directo y absoluto

La conformación y funcionamiento de los poderes públicos en la mayor de las Antillas desde el comienzo hasta su fin, tienen como base un importante proceso de consulta y selección profundamente democráticos, donde los únicos criterios para elegir y otorgar responsabilidades, son la fidelidad a los intereses del pueblo, calidad humana, capacidad y las posibilidades de enriquecer la obra colectiva


La democracia en la conformación y funcionamiento de los poderes públicos en Cuba no se reduce al acto de la votación que periódicamente se realiza cada dos años y medio para elegir a los delegados a las Asambleas Municipales del Poder o de lustro en lustro en el caso de los delegados provinciales y los diputados al Parlamento.



En ninguna otra nación, el pueblo, en su calidad de elector, postula a las personas que integrarán las estructuras representativas del Estado.

Desde el inicio de los procesos eleccionarios en la Revolución —con los comicios generales de 1976— la condición de candidato ha sido el resultado de la participación y las decisiones de la mayoría de los ciudadanos.

Una mirada a algunas de las estadísticas más recientes confirma lo anterior. En los sufragios municipales de 1992, ya en pleno periodo especial, fueron a las urnas el 97,2 por ciento de los electores registrados.

Cuando en 1993 se votó por primera vez de manera directa por los delegados provinciales y diputados, el porcentaje fue 99,62 y en las elecciones municipales de 1995, las personas que acudieron a las urnas fueron el 97,1% de los inscriptos, y ese índice de participación siempre ha sido superior.

Pero no solo se trata de elevadas proporciones de electores que
respaldan a sus candidatos, ni tampoco al hecho real de que para salir electo en Cuba se requiera obtener más del 50 por ciento de votos, sino a los sucesivos "filtros populares" a que se someten los que son propuestos y que pasan todos ellos por la aprobación democrática de los ciudadanos.

El protagonismo de las masas comienza cuando los vecinos asumen en las Asambleas de barrios el derecho a proponer a los que consideran reúnen los méritos y capacidad idóneos para ser aspirantes a delegados en las circunscripciones, y se prolonga en la potestad que se le otorga a estos ciudadanos de proponer mediante sus organizaciones sociales y de masas a quienes consideran deben aspirar a ocupar los escaños en las asambleas provinciales del Poder Popular o a ser diputados en el máximo órgano legislativo nacional.

Y no solo eso, sino a investigar y profundizar en los candidatos todo lo que se estime necesario. Más de un millón seiscientos mil cubanos fueron consultados directamente en las elecciones generales de1997-98. para seleccionar las proposiciones para estas responsabilidades.


Y ya después de conformadas las candidaturas para los órganos legislativos provinciales y Asamblea Nacional, pues las masas tienen la posibilidad de aprobar o desaprobar a los propuestos mediante el voto secreto y directo. Más de 8 millones de personas ejercieron ese derecho en los pasados comicios de este tipo.



¿CÓMO SURGEN LOS CANDIDATOS A DIPUTADOS?

Como se conoce, desde un inicio el sistema electoral cubano estableció que a los candidatos los nomina el pueblo, sin intervención del Partido, elemento que diferencia diametralmente la esencia de nuestra democracia en el sentido electoral —a lo que suelen circunscribirla muchos de nuestros críticos—, de lo que ocurre, como regla, en el resto del mundo, donde los partidos postulan sin intervención popular.

En realidad este es un proceso que va más allá de otorgarle al ciudadano el derecho a votar directamente por sus representantes en los gobiernos provinciales y en la Asamblea Nacional.

Hasta los comicios de 1992-93, la población votaba de modo directo solo por sus delegados en la circunscripción y eran éstos los encargados de elegir a los delegados provinciales y a los diputados por su municipio, en el marco de sus asambleas, constituidas en colegios electorales.

Ese mecanismo era incuestionablemente democrático, pero la decisión de establecer el sufragio directo para los delegados provinciales y los diputados (acuerdo del IV Congreso del Partido), precisó, entonces, a ir más allá del acto de la votación y desarrollar el principio de la postulación en manos del pueblo.

La fórmula encontrada fue aumentar el papel de las organizaciones de masas y estudiantiles en la conformación de las canteras, acudir a un profundo proceso de consulta popular y crear condiciones para que las comisiones de candidaturas pudieran ejecutar con mayor efectividad sus atribuciones.

Los plenos nacionales escogieron a ciudadanos con prestigio y capacidad demostradas a nivel nacional que a su juicio posean condiciones para desempeñarse como representantes del pueblo.

Luego las comisiones de candidaturas realizan un minucioso trabajo de análisis sobre cada uno de los escogidos por los plenos de las organizaciones e ir decantando dentro de esos cientos de miles de compatriotas hasta conformar las listas de precandidatos que presentarán a las asambleas municipales del Poder Popular (las integradas por quienes sean electos) para que éstas postulen.
Dichas comisiones, presididas por la CTC e integradas además por los CDR, la FMC, la ANAP, la FEEM y la FEU, durante los comicios generales de 1997-98 consultaron a más de dos millones y medio de personas y tuvieron en cuenta los criterios de las organizaciones de masas, de todas las instituciones posibles, de los centros de trabajo, de los delegados recién elegidos en las circunscripciones ...

"Eso —recordó Fidel en febrero 1993— no había ocurrido nunca en ninguna parte del mundo"
Luego los ciudadanos propuestos son sometidos al parecer de las Asambleas Municipales del Poder Popular, las cuales mediante el voto secreto y directo de sus integrantes, los aprueban como candidatos a diputados o los rechazan.

Haber ampliado los mecanismos para la conformación de las canteras de delegados provinciales y diputados, así como las atribuciones de las comisiones electorales y de candidaturas, significó un momento de ascenso en el ejercicio de la democracia en Cuba y en esa misma medida abrió un nuevo camino en el desarrollo de la participación y la toma de decisión populares.

SIN DISTINCIÓN DE CREDOS, NI OPINIONES POLÍTICAS


Lo más trascendente en ese perfeccionamiento no estribó en universalizar la elección de primer grado para todos los puestos en las estructuras representativas del Estado, como fruto de la Reforma Constitucional y la nueva Ley Electoral, aprobadas por el Parlamento durante 1992. Lo medular y distintivo radicó en cómo surgen los candidatos.


Casi 8 millones y medio de electores asistieron en las últimas elecciones para nominar a quienes consideraran con aptitud, actitud y posibilidad para representarlos en las instancias locales del poder estatal. Cualquier vecino, sin distinción de credos u opiniones políticas puede ser propuesto y nominado si la mayoría de los vecinos del barrio están de acuerdo con ello.

Hay que tener bien presente que de esa candidatura, confeccionada con el consenso masivo del electorado —¿en qué otra parte del mundo es así?—no solo será elegido después el delegado que nos representará en la instancia de poder de la patria chica que es el municipio, sino que de hecho se instituye en cantera para desempeñar responsabilidades en los órganos locales de gobierno, o escaños en la Asamblea Provincial o en el Parlamento, donde hasta un 50 por ciento los ocupan delegados de base.


Por eso, no solo se nomina a quien se ocupará de los asuntos de la comunidad, atenderá, resolverá o ayudará a solucionar nuestros problemas, sino a alguien que por sus méritos, cualidades, vocación, abnegación y entrega podrá, además de eso, ocupar otros cargos a nivel municipal, provincial o nacional.



POR DERECHO PROPIO

La constitución de la Asamblea Municipal más que un acto formal, es un momento solemne en que los delegados elegidos por el pueblo por derecho propio escogen con su voto a los hombres y mujeres que encabezarán los órganos estatales y de gobierno a ese nivel.

Bajo la dirección del presidente de la Comisión Electoral Municipal comienzan las sesiones a la hora y en el lugar determinados por cada Asamblea saliente.

En su juramento los nuevos representantes suscriben su decisión de guardar lealtad a la Patria, observar y hacer observar la Constitución, las leyes y demás normas jurídicas, cumplir las obligaciones inherentes a su condición de delegados y comportarse como fieles servidores del pueblo y de la comunidad, a los cuales rendirán cuenta de su gestión.

A continuación, el presidente de la Comisión de Candidaturas Municipal presenta la propuesta para ocupar los cargos de presidente y vicepresidente, ofreciendo una amplia explicación de todos los fundamentos que tuvieron en consideración. Esa candidatura estará integrada por dos compañeros, seleccionados entre los delegados de la propia Asamblea.

El artículo 132 de la Ley Electoral, confiere el derecho a los elegidos de rechazar o aprobar a los candidatos. La sustitución de ambos o de uno de ellos podrá realizarse solamente si concuerdan la mitad más uno de los delegados presentes.

Los órganos locales del Poder Popular que se constituyen para un mandato de dos años y medio son las instancias superiores del Estado en su territorio, de ahí que, según refrenda la Constitución de la República, estarán investidos de la más alta autoridad para el ejercicio de las funciones estatales en sus respectivas demarcaciones y dentro del marco de su competencia ejercen gobierno.


TRANSPARENCIA Y LEGALIDAD ASEGURADAS POR EL PUEBLO




En Cuba, la participación masiva del pueblo en un sufragio es el mejor garante del cumplimiento de todas sus exigencias legales y éticas.


Son los ciudadanos quienes de manera voluntaria confeccionan los registros de electores, actúan en las mesas de los colegios y ejecutan las demás tareas inherentes a las comisiones electorales y de candidaturas.

En el desarrollo propiamente del sufragio, las urnas custodiadas por niños se sellan en presencia de los electores y el escrutinio comienza acto seguido de terminar la votación, en el mismo colegio donde tuvo lugar, y a la vista también de cuanto elector desee presenciarlo.

Después de recibir los resultados de las elecciones de los delegados provinciales y los diputados, las comisiones electorales municipales efectuarán el cómputo final de la votación y en los lugares donde hay distritos, el conteo lo realizarán las comisiones a ese nivel.

A la Comisión Electoral Nacional (CEN) corresponde validar la elección de los diputados.

Los integrantes de las comisiones provinciales ejecutarán comprobaciones de similar índole sobre la elección de cada uno de los delegados a la Asamblea del Poder Popular en su territorio, como establece también el artículo 123 de la Ley Electoral.

Según la organización establecida para los diferentes partes acerca de los comicios, primero se conocerá el número de colegios abiertos a las siete de la mañana del día señalado para el sufragio, luego el comportamiento de la concurrencia a las urnas y la asistencia final y por último, el resultado de las elecciones y la calidad de los votos.

Por último, también resulta importante recordar las facilidades creadas para que todos los ciudadanos en capacidad legal realicen el voto, y en ello la participación y vigilancia de la legalidad es garantizada por la población.


LOS OTROS ÓRGANOS DE GOBIERNO


En el caso de los comicios generales, la tercera y última etapa y, consecuente con el principio democrático que exige más de la mitad de los votos válidos para dar por elegidos a los candidatos nominados, también la dirección de esos órganos precisa de la aceptación de la mayoría de los delegados provinciales o de los diputados, según sea el caso.

En cada provincia, las propuestas para ocupar los puestos de Presidente y Vicepresidente son realizadas por las correspondientes comisiones de candidaturas, las cuales se han encargado de analizar las condiciones y capacidades de todos los delegados para llegar a la selección de entre ellos.

La candidatura —con dos integrantes— primero se somete a la consideración de los delegados presentes en la sesión, quienes, también por mayoría (la mitad más uno), pueden acordar la sustitución de cualquiera de los propuestos, si así lo estiman pertinente.

Una vez aprobada la candidatura, se procede a la votación secreta y directa, cuya organización y escrutinio correrá a cargo de las comisiones electorales.

De igual forma ocurrirá en la sesión constitutiva de la Asamblea Nacional. Será el presidente de la Comisión de Candidaturas Nacional, quien presentará las proposiciones para Presidente, Vicepresidente y Secretario y expondrá los fundamentos que se tuvieron en cuenta.

La comisión electoral —en este caso la nacional— ejerce también la función de dar inicio a la sesión, preguntar a los miembros de la Asamblea si desean sustituir a alguno o algunos de los propuestos, someter a aprobación el proyecto de candidatura, explicar la forma de realizar la votación, efectuar el escrutinio y dar a conocer el resultado del sufragio secreto.

La nominación y elección de los integrantes del Consejo de Estado sucede también en la misma sesión, cuando por derecho propio se reúnen los diputados elegidos

Dicho órgano de la Asamblea Nacional, la representa entre uno y otro período de sesiones, ejecuta los acuerdos de ésta y cumple las demás funciones que la Constitución le atribuye.

La Comisión de Candidaturas Nacional hará las proposiciones para Presidente, Primer Vicepresidente, los Vicepresidentes, el Secretario y demás miembros del Consejo de Estado, un total de 31 diputados.

El procedimiento para la aprobación de la candidatura y para la votación será similar a los anteriormente explicados y de igual modo resultarán elegidos quienes reciban más de la mitad de los votos válidos.

Tanto las comisiones provinciales como la nacional de candidaturas siguen para elaborar sus proyectos el principio esencial de la consulta; un punto de atención principal se encuentra en recoger el parecer de los delegados y diputados.
















De tal manera, los comicios, desde el comienzo hasta su fin, tienen como base un importante proceso de consulta y selección en el cual los únicos criterios para elegir y otorgar responsabilidades, son la calidad humana, la capacidad y las posibilidades para que el aporte individual enriquezca la obra colectiva, y la fidelidad a los intereses del pueblo, ese elector que converge absoluto y directo desde la voluntad de millones de personas con todas las posibilidades de expresarla e imponerla en un accionar profunda y genuinamente democrático.

Paginas de Corea del Norte

Crónica de un viaje por abogado nortemaricano

Agencia de noticias norcoreana

Elaboraciones teóricas norcoreanasNaenara

Naenara -revista oficial-

Cronica de un viaje a Corea del Norte de un norteamericano abogado de izquierdasEric Sirotkin(miembro del National Lawyers Guild o Gremio Nacional de Abogados)[Traducción de F.G. Montoya & J.C. Álvarez]Parecía un sueño. Me encontraba junto a un río cristalino en las serenas montañas de Corea del Norte, rodeado por grupos de coreanos del "eje de mal", dedicados a la placentera tarea de hacer picnics. La gente estaba relajada y las risas flotaban en el aire. Tras enterarse de que un grupo de americanos se encontraba allí, un nutrido grupo de coreanos se acercó a darnos la bienvenida. A través de nuestro intérprete, intercambiamos deseos de paz y saludos amistosos de parte de millones de americanos amantes de la paz.Mientras bajábamos por el camino, otro grupo de norcoreanos quiso hacerse unas fotos con nosotros y nos pidieron que les cantáramos una canción. Un discordante pero bien intencionado “Venceremos” se alzó de nuestras gargantas, mientras los coreanos aplaudían y se reían. Cuando terminamos, los norcoreanos nos rodearon y llenaron alegremente nuestros bolsillos de manzanas, mientras nuestros ojos se llenaban de lágrimas y nuestros corazones quedaban conmovidos por sus expresiones de aceptación y de aprecio incondicionales, a pesar del hecho de que éramos americanos.Lo anterior no fue ningún sueño. Yo acababa de pasar una semana al norte de la infame Zona Desmilitarizada (ZDM), con una pequeña delegación de abogados abiertos al diálogo, con el objetivo de construir puentes para la paz y de practicar el camino del entendimiento, en el espíritu de Atticus Finch en Matar a un Ruiseñor, cuando decía que realmente no podemos “entender a una persona hasta que no consideremos algo desde su punto de vista ... hasta que no nos metamos en su piel y andemos por el mundo dentro de ella”. En medio de toda la retórica de los gobiernos, a menudo olvidamos nuestra universal condición --que todos los seres humanos son bondadosos y solidarios por naturaleza. Yo supuse que Corea del Norte representaría todo un desafío para mi corazón, pero al emprender este viaje de paz a una nación supuestamente peligrosa y devastada por el hambre, no estaba preparado para encontrarme en ella con los bolsillos repletos de comida, con el corazón rebosante del afecto de los norcoreanos, y con nuestras preconcepciones sobre esta tierra completamente trastocadas. Durante 1300 años o más, la península coreana fue una nación --y un solo pueblo. Aunque tuviera que sufrir la humillación y la tragedia de numerosas invasiones y ocupaciones violentas, no fue hasta mediados del siglo XX que una potencia extranjera, los Estados Unidos, dividió unilateralmente su país. Esta división ejemplifica una política exterior americana todavía atrapada en las prácticas fracasadas del siglo XX, una política que favorece los muros por encima de los puentes, las amenazas por encima del diálogo, y el conflicto por encima de la paz. Unos abogados de Pyongyang invitaron a nuestra delegación del Gremio Nacional de Abogados a pasar una temporada en Corea del Norte, con el fin de examinar con nuestros propios ojos al presunto "enemigo". Yo había trabajado en la Comisión de la Verdad y la Reconciliación Sudafricana, participando en mediaciones y realizando aproximaciones terapéuticas legales, y en dichas actividades había comprobado que tales aproximaciones reducen enormemente los conflictos. Cuando escuchamos activamente y entendemos los sentimientos y la experiencia “del otro bando”, profundizamos nuestra conexión y ponemos en práctica la esencia misma de las relaciones humanas --la compasión.Partí hacia Pyongyang con una mente abierta, con la intención de levantar el velo del "eje de mal”, pero, al estar saturado con las historias de los medios de comunicación sobre opresión, hambre y estalinismo, no sabía con certeza qué debía esperar. ¿Estaría a salvo en Corea del Norte? ¿Y si era encarcelado o no podía regresar a casa? ¿Seríamos capaces de vencer el resentimiento que los norcoreanos debían de sentir hacia nosotros como americanos? Estos temores resultaron ser tan exagerados e infundados como la historia con la que los medios de comunicación y el gobierno estadounidense nos bombardean acerca del "reino eremita". Viajamos cientos de kilómetros a través del país, visitando los sitios más bellos y motivo de orgullo nacional, la infame Zona Desmilitarizada, y los lugares donde habían tenido lugar la triste lucha, la muerte y la desesperación. Hablamos con tantas personas como nos fue posible acerca de la paz y de la oportunidad de forjar un nuevo modo de relacionarse en el siglo XXI. Mediante encuentros con abogados, funcionarios del gobierno, oficiales del ejército, turistas, y con los norcoreanos que a diario pintaban o hacían picnics en los parques, nuestros ojos se abrieron al poder de las personas que tienden la mano a otras personas. Pero lo más importante es que nos dimos cuenta del engaño que está siendo perpetrado por los Estados Unidos y por la prensa Occidental: que Corea del Norte es un "Imperio del mal" que mata de hambre a su propio pueblo, decidido a aislarse del mundo, el último “reino eremita" dedicado a perpetrar la guerra y la violencia en la región. Nuestras experiencias en Corea del Norte, conocida como República Democrática Popular de Corea (RDPC), pulverizaron todos y cada uno de estos mitos.• MITO 1 - Corea del Norte se encuentra aislada del resto del mundo. Muchos países, incluyendo la Unión Europea, Italia, Canadá, Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda, Suecia y otros mantienen relaciones diplomáticas formales con la RDPC. Durante nuestro vuelo conocimos a un consultor agrícola canadiense de Saskatchewan, a un sueco que ayudaba a los agricultores coreanos con las vacas, a diplomáticos congoleños, a periodistas británicos, a un ruso que establecía intercambios de arte con la RDPC, a un profesor de Liverpool, y oímos múltiples lenguas y acentos de muchos otros países en nuestro corto vuelo desde Beijing. Durante nuestra estancia vimos grandes grupos de turistas chinos, y nos topamos con turistas surcoreanos en un circo de Pyongyang. Conocimos a un hombre de negocios escocés de Edimburgo que se mostró entusiasta acerca del país y que esperaba poder establecerse en él, a un periodista británico que enseñaba a diseñar páginas web y daba clases sobre mercados bursátiles internacionales a estudiantes de periodismo y a funcionarios del gobierno norcoreano, y a una enfermera finlandesa que llevaba tres años en el país. Todos tenían una valoración muy positiva el país y de su gente, ninguno deseaba la guerra y todos esperaban que el pueblo de América llegase a conocer alguna vez la verdad sobre Corea del Norte. Los funcionarios congoleños confirmaron nuestras observaciones: que el nivel de vida en Corea del Norte es mayor que en muchos lugares de África, del Caribe y de otras partes del mundo.• MITO 2 - El Gobierno está matando de hambre a su propio pueblo.Aunque los funcionarios que encontramos admitieron que había existido una escasez de alimentos durante las inundaciones y las catástrofes ocurridas a finales de los años 1990, éstas eran noticias pasadas. En aquel tiempo fue el propio gobierno de la RDPC el que se dirigió a la comunidad internacional para solicitar ayuda alimentaria ante aquel inmenso desastre natural. Hoy los norcoreanos todavía necesitan algunas importaciones, como la mayor parte de países, pero en todos los sitios a los que viajamos vimos que crecían las cosechas --incluso sobre los tejados. El arroz se dejaba secar al raso sin vigilancia. Había pequeñas fruterías y la gente parecía sana y activa. Muchas otras personas que encontramos y que habían viajado por todo el país corroboraron nuestras observaciones.Incluso en el campo, todos los habitantes de la RDPC tienen casas proporcionadas de manera totalmente gratuita por el gobierno. Llegamos a cubrir en nuestro viaje casi 500 kilómetros. Durante todo este tiempo tuvimos la oportunidad de ver comunidades agrícolas y pequeñas ciudades. Observamos que toda la gente estaba bien vestida y era muy activa. No vimos a nadie que pareciera desnutrido o demacrado, y nuestras observaciones fueron confirmadas por muchos extranjeros que llevaban a cabo transacciones a lo largo de todo el país. La RDPC tiene una tierra cultivable muy pequeña, y nosotros vimos cosechas en todas partes donde era posible cultivarlas. Cada pulgada de tierra arable se hallaba cultivada en la RDPC, y sobre las azoteas de las casas de campo la gente plantaba brotes de lo que parecían melones o sandías. La gente que encontrábamos por el camino o en las ciudades rurales parecía relajada. Las imágenes de los niños dirigiéndose a la escuela o jugando, y de las mujeres sentadas en la parte de atrás de sus bicis mientras sus maridos pedaleaban, proporcionaban momentos humanos que hacían totalmente inconcebible la eventualidad de una guerra contra este pueblo pacífico, alegre y laborioso. Nadie parecía desanimado ni deprimido.Las ciudades por las que pasamos, aunque no fueran en absoluto opulentas, parecían bastante prósperas y pudimos ver en ellas fábricas en funcionamiento y también granjas. Había claramente una carencia de maquinaria agrícola, y la mayor parte de la agricultura que pudimos ver se hacía mediante el trabajo manual; pero esto se debía, al menos en parte, a cincuenta años de sanciones, a la incapacidad para comprar el equipo adecuado, y a la escasez de combustible causada, en parte, por los cambios en la política internacional respecto a la RDPC relacionados con el Acuerdo Marco de 1994. También vimos varios puentes no reparados, derribados y dañados durante las inundaciones de 1995-96, y más recientemente durante un tifón que devastó el país. Nos enteramos de que las inundaciones habían sido catastróficas, destruyendo cosechas y casas, puentes y estaciones hidroeléctricas, e inundando minas. Está claro que los norcoreanos sufrieron una serie de calamidades que habrían dejado devastado a cualquier país, independientemente de su política económica. Sin embargo, es un gran mérito del pueblo coreano el que, a pesar de estos desastres, a pesar del continuado embargo económico estadounidense, y a pesar de los esfuerzos de algunas naciones para retrasar la llegada de alimentos y de otras ayudas con las esperanza de que el gobierno actual se derrumbase, los norcoreanos hayan logrado sobrevivir, reanimar su economía y proporcionar un nivel de vida básico muy aceptable. Todos los norcoreanos admiten francamente que, después de las inundaciones, la escasez de alimentos causó privaciones serias.Tristemente, los EEUU insisten en las sanciones económicas, y su presión sobre Japón, Corea del Sur y otros países para que supriman su exportación de alimentos a la RDPC, ejemplifican la inhumanidad de la utilización de los alimentos y del hambre como instrumento político. Con las mismas justificaciones falsas utilizadas para iniciar la guerra contra Irak, resulta obligado para cualquier persona u organismo responsable conocer la realidad auténtica y basar todas sus decisiones en información actualizada.• MITO 3- Los soldados de los Estados Unidos no pueden entrar en Corea del Norte sin ser tiroteados o asesinados. De forma sorprendente, encontramos a soldados estadounidenses, no sólo a lo largo de la ZDM, sino también en nuestra pensión en Pyongyang. Una pequeña unidad de soldados americanos se encontraba allí para viajar al campo con el fin de buscar los restos de americanos muertos en la Guerra de Corea. Aparte de su alarmante presencia, estos soldados americanos también proporcionaron la mejor corroboración para nuestras observaciones de las condiciones existentes en Corea del Norte. Habiendo viajado extensamente por todo el país, admitieron no haber visto a nadie que mostrara síntomas de hambre; dijeron que aquella gente parecía bien alimentada y también que se veían cosechas por todas partes. Reconocieron que todos los norcoreanos eran muy amables con ellos, y admitieron que la RDPC no era en absoluto como se la habían descrito.• MITO 4 - Corea del Norte tiene uno de los ejércitos mayores y más espantosos del mundo, y utiliza a sus militares para amenazar e intimidar a su pueblo. Una de las mayores sorpresas de nuestro viaje fue que jamás vimos a ningún soldado o policía que llevara pistolas, fusiles, porras u otras armas intimidatorias. Había muchos soldados, pero a menudo trabajaban en los campos ayudando con la cosecha, o bien en las carreteras. En ninguna parte, exceptuando en la ZDM o en ocasionales puestos de guardia rurales, pudimos ver una pistola o un arma de cualquier otra clase. Esto estaba en marcado contraste con mis viajes por Centroamérica, donde detentaban el poder dictadores militares apoyados por EEUU, e incluso con la presencia de la policía en las áreas urbanas de EEUU. Para quien ha experimentado los helicópteros, las máscaras antigás, las armas, el gas lacrimógeno, los caballos y los perros de presa del Departamento de Policía de Albuquerque durante unas recientes protestas pacíficas, la presencia de la policía en la RDPC era mínima y pasaba casi totalmente desapercibida. Más aún, fueron nuestros contactos personales con los soldados los que nos convencieron todavía más del pacifismo del pueblo norcoreano. Cuando llegamos a la ZDM fuimos recibidos por el Comandante Kim Myong Hwan, oficial responsable de las negociaciones entre el norte y el sur en la ZDM. Cuando reconoció a Peter, un miembro de nuestra delegación, por haberle tratado en un viaje anterior, los dos se abrazaron, el oficial norcoreano se rió y una radiante sonrisa se extendió por su rostro. “Bienvenido, mi viejo amigo”, le dijo. Él y Peter se estrecharon las manos, mientras reían y rememoraban una relación corta pero significativa que habían tenido dos años antes. El intercambio, obviamente, había dejado un poso en los corazones de ambos.Más adelante el comandante Kim compartió sus sueños: había querido hacerse escritor o periodista después de la graduación; pero en tonos más sombríos describió la historia que le llevó a él y a sus cinco hermanos a "recorrer la línea de la ZDM” como soldados. Dijo que quería que escucháramos su historia como americanos y como abogados. "Los abogados", dijo, “llevan la fe y la justicia en sus corazones, y los americanos deben entender lo que ocurrió aquí. Yo estoy solo, pues toda mi familia murió en Sinchon”. Nosotros sabíamos que Sinchon era una ciudad del norte conocida por las extremas atrocidades de guerra cometidas por las fuerzas estadounidenses. El comandante describió cómo su abuelo fue ensartado en un poste, torturado y asesinado por los americanos, mientras su abuela era muerta por una bayoneta en el vientre. Las lágrimas afloraron a sus ojos mientras describía cómo su padre se había quedado huérfano a los seis años, así como la incapacidad de su padre que, siendo un chiquillo, no pudo defender a su familia. “Así pues, mis hermanos y yo tenemos que hacerlo ahora”, dijo. Y sabiamente afirmó: “No tenemos nada en contra del pueblo americano. Nos oponemos a la política hostil del gobierno estadounidense y a sus esfuerzos por ejercer el control del mundo entero e infligir la calamidad a otros pueblos”.Esa misma tarde encontramos a un Coronel, un poco más lejos siguiendo la línea de la ZDM; el coronel nos urgió a ayudar a la gente a ver lo que realmente ocurre en la RDPC, en vez de basar sus opiniones en la desinformación. Él nos dijo: “Sabemos que, igual que nosotros, las gente americana amante de la paz tiene niños, padres y familias”. Mirando fijamente hacia fuera, al terreno majestuoso a menudo calificado como “el lugar más peligroso de la tierra”, le hablamos de nuestra misión de llevar a América un mensaje de paz, y que esperábamos volver un día a Corea y "pasear juntos libremente por estas hermosas colinas”. Él hizo una pausa y dijo: “Yo también creo que eso es posible”.Durante otra tarde, asistimos a un espectáculo circense en Pyongyang. Era una actuación al estilo del Circo du Soleil, con acróbatas, patinaje sobre hielo y una orquesta en directo. El impresionante espectáculo se hacía más notable por la presencia de un gran número de soldados y marineros entre el público que se reían estruendosamente con los cómicos y aplaudían y vitoreaban como el resto de nosotros en los números de trapecio. El ejército de la RDPC es descrito a menudo en la prensa occidental como monolítico, robótico y criminal. Esta exageración simplista se redujo a polvo antes nuestros ojos mientras compartíamos la alegría y la risa, en vez de la cascada de amenazas y de retórica típica de nuestro gobierno. A menudo, las relaciones internacionales se basan más en las apariencias que en la realidad. Comprendimos que los políticos suelen olvidar que el presunto "enemigo" está formado realmente por personas con corazones y sentimientos, y que los ejércitos son principalmente de adolescentes y adultos jóvenes atrapados en un drama mortal. Me senté en el circo pensando en cómo nuestros gobiernos, igual que los ejecutantes circenses, caminan sobre una cuerda floja tendida sobre un peligroso conflicto nuclear. Aun así, durante un momento todas nuestras diferencias se desvanecieron, mientras nos reímos juntos de la locura y el esplendor de la humanidad. Desde entonces me he preguntado: ¿podría la paz ser tan sencilla? La única respuesta que me sigo dando a mí mismo es: “Tal vez lo sea”.• MITO 5 - Corea del Norte quiere ser una potencia nuclear.La RDPC ha dado señales contradictorias sobre si realmente posee o no armas nucleares. Habitualmente se refiere “a una fuerza nuclear como elemento disuasorio”. Un oficial nos dijo que ellos no tienen tales armas, y otros funcionarios afirmaron que sí. Entonces uno puede concluir que es posible que exista una fuerza nuclear como elemento disuasorio, aunque esto pueda ser un bluff para hacer que el gobierno estadounidense se lo piense dos veces antes de lanzar un ataque. Sin embargo, la pregunta no es simplemente si la RDPC posee tales armas, sino si los EEUU, que tienen alcance nuclear sobre la península coreana y más de 700 misiles nucleares en Corea del Sur, están dispuestos a firmar un tratado de paz. Al final, el juego del gato y el ratón es un círculo vicioso. Nosotros observamos que los norcoreanos desean ardientemente la paz y no quieren tener armas nucleares si la paz puede ser alcanzada. Sin embargo, en esta era de "cambio de régimen” en Irak, de la doctrina de la guerra preventiva de Bush, de los esfuerzos estadounidenses para desarrollar armas nucleares a bajo costo y de su rechazo de los tratados internacionales, no es sorprendente que la RDPC juegue la baza nuclear. Todos los norcoreanos que encontramos nos dijeron que, como habían prometido en el Acuerdo Marco de 1994, abandonarían su programa nuclear a cambio de relaciones pacíficas con los EEUU. Aprender a ponerse en el lugar de los demás no sólo implica liberarse de los mitos. La realidad de las experiencias del pueblo coreano debe ser reconocida, y nuestra nación debe aceptar su responsabilidad por su papel actual e histórico en el mantenimiento del contencioso. Como los acontecimientos del 11 de septiembre nos han enseñado de manera terrible y dramática, debemos entender por qué la gente de otras naciones guarda resentimiento hacia nosotros.En 1905, en lo que los coreanos llaman la “primera traición”, el gobierno estadounidense dio su aprobación secreta al Japón para que ocupase y gobernase Corea, lo que condujo a varios millones de muertes y a la deportación al Japón de mujeres coreanas como “chicas de placer” y trabajadoras esclavas. La división del país llevada a cabo por Washington a finales de la Segunda Guerra Mundial se hizo sin consultar a los coreanos. La Guerra coreana de 1950-1953 fue una de las más bárbaras y brutales de la historia del mundo, y ningún tratado de paz se firmó nunca, de modo que técnicamente nuestras naciones todavía están en guerra. A lo largo del país advertimos que ningún edificio parecía tener más de 50 años. Durante la guerra coreana, los aviones estadounidenses bombardearon despiadadamente el país, destruyendo prácticamente todo hasta que, según dijeron los militares americanos, no quedó en pie “nada digno de tener nombre”.El bombardeo intensivo de áreas civiles urbanas viola la ley internacional, pero raras veces es perseguido como crimen de guerra. A la luz de las descripciones y de las fotos de la devastación, el bombardeo de Corea del Norte fue un acto atroz igual o mayor que los implacables bombardeos sobre la población civil en Londres, Coventry, Rotterdam, Dresde, Hamburgo, Tokio, e incluso Hiroshima y Nagasaki. El New York Times divulgó que 17.000.000 de libras de Napalm habían sido enviadas a Corea en los 20 primeros meses de la guerra. En Washington tenemos monumentos a los 53.000 soldados estadounidenses que murieron en la guerra, pero nada se dice ni se enseña en nuestras escuelas sobre los más de 3,5 millones de víctimas de la guerra en el Norte, en la que uno de cada diez coreanos resultó herido o muerto. En 1951, una delegación internacional de mujeres relató que aviones estadounidenses bombardeaban a civiles en el campo norcoreano. En 1952 la investigación realizada por la Asociación Internacional de Abogados Democráticos en Corea del Norte reveló la utilización de sustancias químicas prohibidas y de armas biológicas por parte de las fuerzas americanas. Nosotros visitamos Sinchon, en la provincia de Hwang Hoe, donde muchas de estas atrocidades han sido documentadas. Fue en este lugar donde tropas del Sur y soldados estadounidenses cometieron horribles crímenes de guerra. 35.000 personas murieron durante la breve ocupación de esta provincia.En el edificio conmemorativo de Sinchon recorrí las filas de fotografías y de representaciones de los ataques realizados contra civiles, y las fotos de cuerpos carbonizados y decapitados. Las fuerzas estadounidenses y surcoreanas repartieron folletos y propaganda por toda la provincia, llamando a la caza y asesinato de miembros del Partido Comunista y de "sus familiares”. Vimos pruebas de las más de 500 personas que fueron introducidas en una zanja, empapadas de gasolina, rociadas con fuego y quemadas vivas. Cerca del edificio conmemorativo, entramos en un refugio aéreo donde más de 900 personas, incluyendo a mujeres y niños, se reunieron durante un ataque. Los soldados estadounidenses vertieron gasolina y colocaron dinamita en los conductos de ventilación de los refugios, prendiendo fuego a continuación. Las paredes del refugio todavía están ennegrecidas por la carne quemada. Ante semejante horror, como en la visita que yo había hecho unos años antes a Hiroshima, podía sentir las impresiones viscerales de los terribles gritos de socorro atravesando como puñales mi corazón.Mientras salíamos del refugio, absolutamente conmocionados por las atrocidades cometidas en nuestro nombre, vimos a varios soldados norcoreanos que escuchaban una historia contada por una mujer cuya familia había muerto en Sinchon. Su voz se estremecía de emoción, y los soldados nos miraron con curiosidad mientras caminábamos solemnemente hacia el edificio conmemorativo y las tumbas masivas de Sinchon. Depositamos algunas flores allí, dejando también un pedazo de nuestros corazones.El sentimiento de vergüenza no puede ni siquiera comenzar a describir los sentimientos que experimentamos en Sinchon. Tales actos de terror y de barbarie cometidos por nuestros propios soldados sólo nos dejan una opción. Podemos o bien cerrar nuestros corazones o bien usar dicha experiencia como una oportunidad para abrirlos aún más. La tragedia de Sinchon reforzó nuestro compromiso de trabajar por la paz, y es un recordatorio poderoso de quiénes sufren realmente cuando los gobiernos tocan los tambores de guerra. Añádase a esta experiencia de guerra el rechazo de los EEUU a cumplir el Acuerdo Marco firmado en 1994 con Corea del Norte, un acuerdo que los funcionarios de Clinton admiten que nunca pensaron cumplir porque pensaban que el régimen de la RDPC se derrumbaría pronto, y fácilmente podremos entender por qué los norcoreanos tienen tan poca confianza en el gobierno de los EEUU y buscan poseer una fuerza nuclear como elemento disuasorio. La Administración Bush también tiene sus propios motivos para mantener este contencioso nuclear. No es ningún secreto que los EEUU están absolutamente decididos a mantener una fuerte presencia militar en Asia. Los programas que constituyen la base de la política exterior de la administración, tales como el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano o el Choque de Civilizaciones, exigen que nuestros militares de conviertan en “la nueva caballería de la frontera americana”.La premisa adoptada por la administración es que debemos tener los militares más fuertes del mundo, siempre disponibles para librar dos o más “guerras de exhibición” simultáneamente, y para “desalentar" a cualquier otra nación a que desafíe nuestro liderazgo o tan siquiera aspire a desempeñar “un mayor papel regional o global”. Los dirigentes estadounidenses proclaman que las próximas luchas y guerras se librarán contra el Islam y más tarde se desplazarán a Asia, y que representan un choque de culturas consistente en "Occidente contra el resto del mundo”. Para muchos de nosotros, sobre todo los que vivimos en Occidente, la noción de nuestros militares volviendo a sus raíces en la “caballería" del siglo XIX no logra evocar imágenes positivas basadas en la construcción de relaciones bilaterales y de paz.Tristemente, un vistazo al mundo de hoy permite contemplar esta marcha militar hacia la locura, que se revela plenamente en Oriente Medio. Siendo dicha política de conquista la que guía las actuaciones del ejército americano, no resulta sorprendente que, mientras nos encontrábamos en la frontera norte de la ZDM, oyéramos a las tropas estadounidenses en el Sur emitiendo por los altavoces la obertura de Guillermo Tell –más conocida como el tema central del Llanero Solitario --“High Ho Silver”.La paz y la estabilidad en Asia son contrarias a estos proyectos de dominación norteamericana, y harían superflua la presencia de nuestras tropas en Corea. Un mercado asiático floreciente en tiempos de paz y la alianza comercial entre los países asiáticos representaría una gran amenaza económica para el predominio y el control estadounidense de la región.Actualmente la mayor parte de los países de la zona se dirigen a China, la nación productora más grande del mundo, en busca de comercio y apoyo. Corea del Sur, nuestro aliado más cercano al que decimos defender, negocia más con China que con los EEUU. Se desconoce la forma en que la Administración Bush "desalentará", de modo consistente con su Nuevo Siglo y sus objetivos fronterizos, este progresivo "desafío a nuestro liderazgo” o “el papel regional y global cada vez mayor” desempeñado por China. Lo que realmente sabemos es que una guerra en Corea causaría a las economías de las naciones circundantes un daño calculable hasta en un trillón de dólares, sin mencionar el consiguiente sufrimiento humano de millones de personas en Corea. De manera terrible, la Administración puede creer que el ejército americano y una guerra en Corea podrían ser su única opción para asegurar su dominio de esta parte importante del mundo en el siglo XXI. El método principal para mantener la inestabilidad y generar el apoyo a la guerra ha sido una campaña concertada para demonizar a una nación entera. Podemos ver esto por todas partes. Recientemente me llamó la atención un titular colgado en el tablón de anuncios de un supermercado local: “El Arca de Noé Ha Sido Encontrada en Corea del Norte…Kim Jong Il la convierte en su propiedad personal”. El artículo citaba a un reciente desertor que supuestamente había visto el Arca, y decía que este “símbolo poderoso para los cristianos” era la carta de triunfo “de un hombre cuya cordura es más que dudosa”. El artículo terminaba con una súplica para que “los EEUU se muevan rápidamente para salvar este tesoro inapreciable”. Es verdad que esto apareció en el tablón de un supermercado, pero no es demasiado diferente de las opiniones extremistas vertidas en los medios de comunicación acerca de Corea del Norte y de su supuesto “líder porno” que trafica con drogas y se dedica a la trata de blancas en el mundo entero.El retrato de una sociedad orwelliana, totalitaria, empobrecida y hambrienta, un retrato que está muy lejos de la realidad que nosotros experimentamos en la RDPC, junto con las alegaciones de “armas de destrucción masiva”, tiene un toque demasiado familiar. Cuando nuestro presidente George W. Bush califica al país como “perverso”, a su Presidente Kim Il Jong como un dictador "enano", y cuando habla del cambio de régimen, podemos ver claramente cuáles son sus verdaderas intenciones. Éstos han sido los mismos tipos de alegaciones propuestas por los Estados Unidos para justificar todos sus recientes actos militares de agresión contra Irak, Afganistán, Yugoslavia, Panamá, Nicaragua, Libia y así ad infinitum. Como mínimo, ello sirve como una justificación falsa para mantener una fuerte presencia militar en Asia, compatible con su plan para un Nuevo Siglo Americano. Irónicamente, George W. Bush afirma que “Nuestra nación ha sido escogida por Dios y comisionada por la historia para ser un modelo para el mundo”. Pero obras son amores y no buenas razones. Debemos preguntarnos si debemos apostar por el diálogo, la paz y el desarme, o bien por la fuerza, la agresión y las ventajas de poseer armas nucleares. No bastan las promesas de no agresión y de justicia. Los actos de una nación deben reflejar sus palabras. Demonizar a otro país como "el mal absoluto" implica que nuestra nación es pura e inmaculada. Como Alexsander Solzhenitzn, el antiguo disidente soviético, sabía tan bien:"Si todo fuera tan simple, Si sólo hubiera gente malaen algún sitio,insidiosamente cometiendo maldades,y sólo fuera necesario separarlos del resto de nosotros y destruirlos. Pero la línea que divide el bien y el malatraviesa el corazón de cada ser humano .¿Y quién está dispuesto a destruirun pedazo de su propio corazón?"